Durante las últimas décadas del antiguo milenio, las sucesivas crisis —pandemias globales, colapsos industriales, uso incontrolado de biotecnología— provocaron extinciones masivas y la ruptura de los ciclos naturales. Muchas especies no sobrevivieron a la combinación de contaminación, pérdida de hábitats y enfermedades modificadas genéticamente. Las ciudades antiguas quedaron semivacías, con parques descuidados y avenidas infestadas de maleza invasora.
Con la ausencia humana, la naturaleza comenzó su lenta reconquista:
Los Solarnati lideraron proyectos de restauración:
Réplicas genéticas y de-extinción: Mediante bancos de semillas y tejidos conservados, resucitaron variedades de árboles frutales y aves de pequeño tamaño, empleando biotecnología para eliminar mutaciones peligrosas.
Especies híbridas: Crearon plantas biomecánicas: árboles con savia conductora de electricidad y musgos bioindicadores que cambian de color ante toxinas.
Corredores verdes: Reconectaron fragmentos de bosque y humedales hídricos; actualmente el 40% de paisajes urbanos son corredores arbóreos vivos.

Las flotillas desarrollaron su propia biota: